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Un niño y su sueño – Ashley Collins

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UN NIÑO Y SU SUEÑO

Había una vez, un niño y su hermana quienes vivían en una casa pequeña en un pueblo pequeño al pie de las grandes montañas que alguna vez has visto.

La niña jugaba con los conejos en la pradera y con las ranas en el arroyo cada día. Ella también recogía flores en los caminos de las montañas. Estaba muy contenta, y siempre tenía una sonrisa en la cara.

Pero su hermano soñaba con otra vida, una vida diferente. Cada noche, cuando estaba en su cama, veía arriba a las estrellas y la luna. Quiso volar al cielo y más alto hasta el espacio para flotar con los planetas y las estrellas fugaces.

  Un día, un viajero visitó el pueblo de los niños. Era un vendedor de cosas mágicas. Tenía dulces que se convertían en burbujas frías cuando estaban en la boca. Y las burbujas causaron hipo. Había canicas amarillas que se convertían en ruedas cuando tocaban los pies. Y dejaban a los niños a rodar alrededor las calles. Y el vendedor también tenía globos verdes. Estos globos dejaban a las personas flotar hasta al cielo y más allá.

La niña sabía los sueños de su hermano, y porque le quería mucho, compró un globo verde para su hermano. El niño estaba tan emocionado. Cuando la noche llegó, el niño agarró el globo y corrió afuera. El cielo oscuro estaba lleno de estrellas. Levantó el globo en el aire con una mano y flotó arriba, arriba, arriba.

Pronto, el niño empezó a temblar porque el aire estaba más frío en lo alto/las alturas. Su brazo estaba cansado y tuvo que tomar el globo en ambas manos y agarrarlo con todas sus fuerzas. Estaba asustado. Ya No podía agarrarlo

De repente, sintió un brazo alrededor de su cintura. ¡Era su hermana! Ella tenía otro globo verde en su mano. <No debes volar solo.>

Ellos regresaron a la tierra. La pradera y el arroyo, los animales y las flores–todo parecía más bonito y maravilloso de lo que él recordaba.

En casa, el niño y la niña encontraron chaquetas y entonces ataron los globos a las chaquetas. Guardaban las chaquetas muy cerca en casa y el niño empezó a explorar el pueblo y la naturaleza con su hermana. Le gustaba ver la sonrisa en su cara cuando ella tocaba un conejo o recogía una flor.

Y en cualquier momento que el niño tenía un antojo de volar por las estrellas y los planetas, llamaba a su hermana. Se ponían sus chaquetas con los globos verdes, y flotarían al cielo, libres y felices. Y el niño descubrió que es mejor tener aventuras juntos.

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